El Carnaval es una festividad pagana de invierno (Saturnalia), dionisiacas griegas y romanas.
En la vieja sociedad rural cristiana, en tiempos de “carnestolendas”, ofrecía mascaradas rituales de raíz pagana de perversidad que se oponía a la represión de la sexualidad y a la severa formalidad litúrgica de la Cuaresma.
Al principio de la Edad Media, la Iglesia Católica propuso una etimología de carnaval; del latín vulgar “carne-levare” que significa abandonar la carne. A finales del siglo XX, varios autores comenzaron a sospechar el origen pagano del nombre Karna, diosa de celta de las habas y el tocino. Algunas personas creen que la palabra carnaval hace referencia a una supuesta tradición pagana en la que se ofrecía carne al dios Baal (carna-baal) en una fiesta en la que todo vale.
Un Carnaval es pues, una celebración pública que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Actualmente los carnavales más destacados son los de Venecia, Brasil y Sta. Cruz de Tenerife, pero nosotras vamos a hablar del nuestro.
En Cantalapiedra somos muy carnavaleros. Los niños se visten en el colegio y los dan chocolate con churros. Los socios del casino se disfrazan y tienen un concurso de disfraces privado amenizado por una orquesta. Los bares también se unen a la fiesta del carnaval preparando concursos en sus locales. El Martes de Carnaval, los niños de 2º E.S.O. organizan el baile, con mucha ilusión, donde todos, grandes y pequeños, olvidamos los problemas diarios y nos vestimos para pasar inadvertidos. Porque en el fondo…
¿No es la vida un Carnaval?
Artículo obtenido de la revista "Caminemos Juntos nº2".