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El domingo 31 de mayo del 2009, comenzaron dos actos muy importantes: Pentecostés y el primer día en honor a Ntra. Sra. de la Misericordia.
La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas (Ex 34,22). Se utiliza el color rojo para el altar y las vestiduras del sacerdote; simboliza el fuego del Espíritu Santo. Los cincuenta días pascuales y las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, forman una unidad.
Pentecostés es fiesta pascual y fiesta del Espíritu Santo. La Iglesia sabe que nace en la Resurrección de Cristo, pero se confirma con la venida del Espíritu Santo. Es hasta entonces, que los Apóstoles acaban de comprender para qué fueron convocados por Jesús; para qué fueron preparados durante esos tres años de convivencia íntima con Él. La Fiesta de Pentecostés es como el "aniversario" de la Iglesia. El Espíritu Santo desciende sobre aquella comunidad naciente y temerosa, infundiendo sobre ella sus siete dones, dándoles el valor necesario para anunciar la Buena Nueva de Jesús; para preservarlos en la verdad, como Jesús lo había prometido (Jn 14.15); para disponerlos a ser sus testigos; para ir, bautizar y enseñar a todas las naciones.
En estos días se respira la devoción y fervor a nuestra madre María madre de la Misericordia. La imagen será sacada de su altar habitual para ser el centro de atención de todos los hijos de la Villa. Este año, la quinta del 1945 se encargará de velar por la buena disposición de la fiesta.
El tiempo nos ha querido acompañar, con unos 27º y el cielo totalmente despejado hemos podrido disfrutar de un día magnífico.
Al adentrarnos en la Ermita nos distraen los distintos tipos florales que están colocados por diversos puntos de la Ermita que nuestros mayores, con cariño, esfuerzo y trabajo gratuito, han adornado y cuidado.
Sin duda alguna, el Templo, abarrotado de fieles, esperan con ímpetu la celebración de la Eucaristía. Los cánticos en latín: Kyrue, Gloria, Credo, Santus, Agnus Dei son melodías tradicionalistas que interpretan los mayores y que jóvenes y curiosos esperan a que concluya para seguir con la ceremonia. Prosigue la celebración con todas sus partes eucarísticas culminando en la despedida y envío con el efusivo ¡Viva la Virgen! entonado por Ramón.
Como siempre, el baile de la Taranina hace vibrar el ambiente personal, la fuerza, alegría, emoción… son palabras que se reflejan en cada uno de nosotros estos al participar en la procesión que tendrá su fin al recorrer la Ermita y con la subasta final. Santi, con su dulzaina y el redoblante tocarán durante varias horas para acompañar a la Virgen y hacer bailar a todo el que se sienta animado. La Virgen de la Misericordia es escoltada por los mayordomos durante toda la procesión, y llevada a hombros por cientos de personas que se van turnando. Cuando la imagen es descendida para coger el relevo, recibe besos en la cara y manos de mayores y de los niños.
Cabe destacar que el nº 6 de la revista “Caminemos Juntos” está a la venta, y todo el que quiera adquirir este número puede acercarse al coro de la Ermita donde habrá personas que la repartan.
VIVA LA VIRGEN ¡ PAPO!
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