¡Hosana!¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!f ¡Bendito el reino que viene, el reino del Señor! ¡Hosana en las alturas! Entró Jesús en Jerusalén. Mc 11, 9-11
Como viene siendo habitual, la entrada a la Semana Santa se ha celebrado en el Convento de las Hermanas Clarisas a la 1.30 de la tarde . Antes de entrar en el templo, cada uno podía coger el laurel como símbolo de la victoria, “ Y los que iban delante y los que iban detrás gritaban: !Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”, aunque la mayoría utilizará la rama para las comidas o para adornar su balcón. Cuando llegó la hora de comienzo, el sacerdote bendijo los ramos y dio paso a la procesión de la borriquilla. Los monaguillos y los niños son los protagonistas de este paso. La procesión da comienzo en el Monasterio y acaba en la iglesia de Ntra. Sra. Del Castillo. Cuando terminó la presión, y todos nos encontrábamos dentro del templo parroquial, el Evangelio portado por Boni nos alertaba de que la Eucaristía daba comienzo.
La llegada y la entrada de Jesús en la ciudad de Jerusalén se celebra el Domingo de Ramos, que es la puerta de la Semana Santa. Podemos distingir tres partes en la celebración del Domingo de Ramos:
Procesión: Comienzo gozoso que recuerda la entrada solemne de Jesús. Se aclama, al emepzar la celebración, la victoria del verdadero y único Rey, que va a subir al trono de la cruz y ser resucitado por el Pdre.
Palabra de Dios: Continúa la celebración y nos adentramos en el templo para escuchar la Pasión, este año la de San Marcos. Este nos presenta a Jesús como el Siervo obediente a Dios su Padre y sirve con su vida a sus hermanos. Por eso es reconocido como el Hijo de Dios.
Eucaristía: El centro de la celebración del Domingo de Ramos no es el laurel, ni la procesión, sino la Eucaristía. Lo importante es compartir la vida de Jesús, que se nos entrega en cada Eucaristía.